abril 17, 2021

MEDIO ALTERNATIVO.

Cispatá territorio rico en fauna y flora

FOTO: ARCHIVO

Las zonas costeras son espacios con características únicas, dadas sus condiciones de intercambio de materia y energía entre la tierra, atmósfera y el mar, que dan lugar al desarrollo de ecosistemas y hábitats. Como: deltas, estuarios, lagunas, manglares y playas los cuales son ricos en productos y servicios para cubrir las necesidades económicas y de subsistencia para comunidades locales.

La bahía de Cispatá es la zona estuarina del bajo Sinú en el municipio de san antero es un cuerpo de agua que ofrece vida a miles de especies, además se trabaja por la conservación de sus  especies, su flora y su fauna.

Debido a los múltiples beneficios que estos ecosistemas aportan al medio ambiente, no solo por sus condiciones ambientales propicias para el hábitat de innumerables especies, sino porque contribuyen a la economía y supervivencia de sus aledaños, la bahía de Cispatá actualmente tiene un área de 27.809 hectáreas declaradas distrito de manejo integrado – DMI, de las cuales unas 8.700 aproximadamente son mangle, y posee humedales halófilos, playones aluviales y fluviomarinos, playas dentro de las áreas naturales, y áreas de actividades antrópicas.

El manglar es unos de los grandes atractivos de la bahía de Cispatá  es un tipo de ecosistema formado por bosques adaptado a las condiciones salobres de aguas poco profundas en litorales y desembocaduras de ríos aquí se encuentra gran diversidad biológica por su alta productividad, encontrándose un gran número de especies de aves, peces, cangrejos, moluscos y reptiles.

Los mangles además de servir como hábitat para numerosas especies, proporcionan una protección contra catástrofes naturales del tipo de fuertes vientos, olas producidas por huracanes e incluso por maremotos.

Por otro lado cuando el caimán de aguja era perseguido por los cazadores de la región para vender su cuero, carne y huevos. Hasta el punto de casi desaparecer. Un día, clara sierra y Giovanny Ulloa, una pareja de biólogos, iniciaron un trabajo de concientización con los cazadores y la comunidad para intentar salvar la especie.

FOTO: ARCHIVO

Gracias al trabajo conjunto de estos profesionales y con el apoyo de la corporación de los valles del Sinú y el san Jorge (cvs)   nació ASOCAIMAN quien es una organización cuyos integrantes son los antiguos cazadores de cocodrilos que en la actualidad trabajan por la conservación de esta especie en los manglares del bajo sinú, (ruiz-guerra), por otro lado, la fundacion OMACHA https://omacha.org/, en conjunto con los mangleros (14 asociaciones) que hacen uso sostenible del manglar aproximadamente los últimos diez años, han realizado varias actividades en post de la implementación del plan de conservación, del mismo modo se esta implementando un nuevo proyecto de CARBONO AZUL, entendiéndose este como un granito de arena para minimizar un poco el calentamiento global y que a su vez le generara beneficios a quienes trabajan para su conservación.

Antiguos cazadores del caimán de aguja, quienes hoy trabajan por su recuperación y conservación

Las actividades de conservación y uso sostenible que este grupo implementa en favor de las especies de caimanes, es combinada con la atención a turistas procedentes de diversos rincones del país que logran conocer como el esfuerzo de esta comunidad ha permitido la recuperación de una especie amenazada de extinción en el país, como lo es el caimán aguja.

La contribución de ASOCAIMAN a la conservación de este reptil y sus hábitats ya ha recibido diferentes reconocimientos entre los que se destaca el otorgado al gestor de esta iniciativa, el científico Giovanni Andrés Ulloa, durante el último congreso colombiano de zoología, así como el premio “conservación de la biodiversidad gloria valencia de castaño» en la categoría comunidades 2011 – galardón palma de cera.

POR: MARIA ALEJANDRA GONZÁLEZ estudiante de Acuicultura

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