septiembre 16, 2021

Medio Alternativo

¡Volvemos a repetir la historia!

Por: Javier Lopez

En 2001, el secuestro del vicepresidente de la Federación Colombiana de Futbol, Hernán Mejía Campuzano, puso en duda la celebración de la Copa América en suelo cafetero. Después de gestiones burocráticas para calmar la situación, el presidente de la época, Andrés Pastrana Arango, decía tener las garantías para desarrollar el evento.

El país del entonces, incendiado por un conflicto armado en su mas alto nivel, debido al fracaso de los diálogos del Caguan, a eso, sumado el terremoto ocurrido en Armenia en 1999, no contaba con el escenario propicio para organizar esa copa, sin embargo, se llevó a cabo, sin la participación de la selección gaucha, y con una selección carioca que a duras penas hizo acto de presencia. Colombia fue el campeón de ese desprestigiado evento, ganando la final a la selección azteca con un solitario gol de cabeza de Iván Ramiro Córdoba. Pan y circo, mientras los ciudadanos sufrían en carne propia la confrontación armada.

Era impredecible pensar, que el escenario se repetiría 20 años después, pero al mejor estilo macondiano como seguramente lo describiría nuestro nobel de literatura, la historia se repite. En éste el 2021 a parte de las crisis sanitaria, social y económica causadas por una pandemia mal manejada y por una “Economía Naranja” que ha consistido en exprimir a la clase media y baja, desde la parte fiscal, ha llevado a la ciudadanía a perder el miedo al contagio, y salir a las calles a pedir un cambio estructural en cuanto a las políticas que se imparten desde el establecimiento. Pero, como era de esperarse, el gobierno ha respondido con represión, tanto por parte de la policía como del ejercito y de paramilitares que hoy se hacen llamar “ciudadanos de bien”. Aún así, se insiste en que el país sea una de las sedes para una nueva edición de la Copa América, que daría inicio en el mes de junio.

El señor Ramon Jesurum, presidente de la federación, al parecer presionado por el gobierno debido a unas cuentas pendientes que tiene con la fiscalía, a causa de una venta de boletas, insiste en sus propias palabras en que “seria un fallo no hacerla”, en la misma postura se encuentra el ministro del deporte Ernesto Lucena, quién además invita a los jugadores a que se limiten a estar en la cancha, y que hagan caso omiso a todo lo que ocurre en las calles.

Al mejor estilo de Videla en la Argentina de 1978, el establecimiento colombiano (dirigido por un capataz desde una finca ubicada en el corregimiento El Sabanal en la ciudad de Montería), pretende que la pelota ruede dentro de los estadios, mientras fuera de ellos se masacra a la población, se violan mujeres, y se estigmatizan indígenas, como si siguiéramos en la época colonial.

Si bien es cierto que el deporte y la educación física, son medios de transformación de una sociedad, y en ocasiones tienen mas capacidad que los gobiernos de derribar barreras sociales como bien lo explicaba Nelson Mandela, no deben ser usados para lavarle la cara a un gobierno que pretende ocultar con un evento internacional, la violación a los derechos humanos en contra de sus ciudadanos, tal cual lo hizo Hittler en los juegos olímpicos de Berlin en 1936, vendiendo una imagen demócrata de la Alemania del entonces, mientras ejecutaba el holocausto contra el pueblo judío. 

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