septiembre 24, 2021

Medio Alternativo

Una historia para no repetir

 Por Wadith Alberto Manzur

Con Afinia, no podemos repetir la historia de tinieblas que vivimos con la nefasta Electricaribe. El rezago estructural que tiene el sistema eléctrico de la Costa ha derivado en las fallas de confiabilidad en la prestación del servicio. Los circuitos no soportan la carga instalada, como lo que ha venido ocurriendo los últimos días con el circuito 6 en Monteria, y todos los circuitos que han presentado inconvenientes en otros Departamentos, quedando en una mayor evidencia en las indeseables olas de calor de la última semana.

Empresas Públicas de Medellín (EPM), atraviesa por uno de los momentos políticos más difíciles que se hayan vivido recientemente, producto de la medición de fuerzas por el control de la empresa que hay entre el alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, quien además es presidente de la junta directiva y otros grupos políticos de Antioquia. No quisiera pensar que al final seamos los habitantes de la Costa los grandes perjudicados en ese conflicto de intereses, que hoy hace daño a la operación de una organización tan importante para el sector energético del país, cuando todos ellos, incluido el alcalde, deberían entender que hay una responsabilidad con la ciudadanía por sacar adelante proyectos relevantes como Hidroituango y Afinia. Sin duda esta puede ser una de las razones que tiene hoy a esta empresa con poca capacidad de reacción, sumada a la poca empatía y falta de contacto con sus usuarios.

A los costeños nos surge esta inquietud: ¿por qué cuando comenzó la operación de esta empresa el kw/h estaba en 515 pesos y ahora, ocho meses después, cuesta 562,25 pesos? Una variación del 4.7%. ¿Es así que se van a financiar los planes de inversión? ¿Con cargo al usuario?, Mientras tanto, en medellin, por ejemplo, el kw/h cuesta 586,9 pesos, en Bogotá 563,15 pesos. Valor perfectamente justificable, teniendo en cuenta la calidad del servicio que recibe el consumidor.

Afinia y Aire debieron, antes de ofertar, analizar el territorio, el sistema, las debilidades e inversiones que se tenían que realizar. Estoy convencido que ambas empresas llegaron a aprender y el panorama que visionaron desbordó su capacidad de reacción. El único plan de negocios de Afinia, ha sido negociar con Urbaser el cobro del servicio de aseo en el recibo de energía en la ciudad de Monteria.

Desde hace más de un mes he venido denunciando las inconformidades de la ciudadanía y muchos colegas se han sumado a este llamado. Desde ya hay que estar prestos y unir todos los esfuerzos para no repetir los errores del pasado, cuando el Estado y los entes de control fueron permisivos en el seguimiento al operador. En ese sentido es pertinente resaltar la disposición de la Supereintendencia de Servicios Públicos, que ha estado atenta a nuestro llamado a hacer mayor presencia en Córdoba, de cara al descontento de la ciudadanía con las empresas prestadoras de servicios públicos.

Debemos exigir a la empresa Afinia que entregue un análisis claro del sector, a qué se comprometió y lo que está ejecutando. El plan de inversión de Afinia es de 3,2 billones de pesos en los primeros cinco años. Sin embargo, los resultados en estos ocho meses muestran la poca coherencia de sus anuncios, pues de acuerdo a esa cifra, el promedio de inversión anual debe ser aproximadamente 700 mil millones y no 210 mil, cifra que de acuerdo a los informes, es lo que va invertido. Entonces, ¿en cuánto tiempo ejecutarán el resto?

Hoy no ha cambiado nada, excepto el nombre de la empresa, el diseño del recibo que le entregan a los usuarios todos los meses, los cuidados paliativos al sistema y la atención a lo urgente, esa es la nota que resulta de la operación de Afinia. De toda esa inversión, ¿Cuánto le corresponde a Córdoba?, ¿Cómo verificar si todos esos recursos han sido invertidos?, ¿por qué los resultados no se ven? La ciudadanía merece respuesta a todos estos interrogantes.

En este momento urge crear mesas de trabajo que incluyan a la Superintendencia de Servicios, gobernadores, alcaldes, veedores y comunidad, en las que se planteen ejercicios eficaces de control y seguimiento, identificación de los puntos críticos y planteamiento de soluciones reales.

Lo que se percibe hoy es desolación, decepción e insatisfacción, porque tenemos un servicio de energía eléctrica igual o peor al que teníamos antes. Todas las protestas y quejas que se vienen presentando tienen origen en las interrupciones del fluido eléctrico y los altos costos en los recibos. No puede ser que el invierno o una temporada de calor hayan dejado al descubierto las debilidades de Afinia en la prestación del servicio, cuando lo único que esperábamos con el cambio de operador era un beneficio real ante la maltratada confianza que teníamos en Electricaribe.

¡Si el kilovatio cuesta igual que en Medellín o en Bogotá, la calidad del servicio debe ser igual o mejor!

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