DICIEMBRE, ENTRE TRADICIONES Y COSTUMBRES.

Por: Marcos Daniel Pineda García

La vecina que corre cargando una maleta a medianoche, vecinos que se abrazan, se besan y carcajean como si fueran familia, niños que convierten la calle en un parque lleno de bicicletas azules y rosadas con lazos y cornetas, patinetas, carritos y muñecas. ¡Llegó diciembre! El mes que reúne las más alegres y extrañas tradiciones colombianas de Navidad y fin de año.

Las celebraciones comienzan oficialmente el día siete del mes 12, con la Noche de las Velitas, en la que se conmemora el Día de la Inmaculada Concepción, y se convierte en un emotivo momento para que las familias se reúnan entorno las velas de colores. Es uno de los días favoritos de los niños y quizá uno de los pocos en que se encienden velas, sin que se haya ido la luz. Nunca falta el grupo de adolescentes que reúne la cera derretida para hacer el peligroso “chicharrón con pelo” o “llamarada del Diablo”, como le dicen en otras regiones del país.

El 16 de diciembre empiezan las Novenas de Aguinaldo, celebración única de los colombianos. Noche tras noche, todos se reúnen alrededor del pesebre, para rezar en medio de villancicos, natilla y buñuelos. Recuerdo que, de niño, mi parte favorita de la novena era cuando comenzábamos a cantar: “ven a nuestras almas, Jesús ven, ven, ven, ven”, significaba que la comilona ya estaba cerca.

Cuando por fin llega la Navidad, y mientras los adultos se reúnen en sus casas a departir y esperar la cena, normalmente compuesta por pavo, pernil de cerdo o arroz con pollo, entre muchas más opciones culinarias, los jóvenes brincan de una fiesta a otra y los niños, esperan con ansias que sean las 12 de la noche, para recibir los regalos que trae el Niño Dios. El júbilo se apodera hasta de aquellos no tan creyentes, que como casi todo el mundo, lucen su pinta nueva, solo por si acaso.

Con el muñeco de año viejo ya armado, que a menudo viste el pantalón, la camisa y el sombrero que ya desechó el abuelo, llega el 31 de diciembre. La fiesta reúne a familias enteras. Nunca falta el tío borracho o los parientes que vienen de lejos y a los que se les improvisa cama en la mitad de la sala.

Esta vez, el estrene incluye morunos y pantaloncillos amarillos para la prosperidad o rojos para el amor. Algunos se llenan el bolsillo con lentejas para atraer dinero y como mencioné antes, hay quienes salen arrastrando una maleta llena de ropa, para viajar mucho durante el año venidero. Todo esto luego el abrazo colectivo del barrio, deseando un feliz año y la quema del año viejo, que simboliza dejar atrás todo lo malo del año que se termina. No pueden faltar las 12 uvas, una por cada mes del año nuevo y cada una de las cuales simboliza un deseo o propósito.

Este diciembre, además de revivir todas esas costumbres que hacen de la colombiana una Navidad única, los invito a vivir el mes más bonito del año en unidad familiar, con alegría y responsabilidad cívica. Seamos agradecidos por la vida y la salud y pidamos a Dios por las miles de familias que perdieron a sus seres queridos.

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