El Juancho en Ruinas

Por: Adel Lopez Montilla

Anoche nuevamente soñé con mi glorioso y hermoso Colegio Seminario Juan XXIII, el famoso Juancho de la ciudad de Montería. Y me levanté un poco triste, el sueño no me mostraba los colores a los que estaba acostumbrado en mis épocas de colegio.

Esos paisajes verdes que adornaban la entrada de la institución no las veía en el sueño, todo era gris y desolación, sin animales, sin sombra. Al llegar al Juancho nada era alejado de la realidad, nos trasladamos a la parte posterior del colegio para observar lo que era la cancha en donde hacíamos deporte, una cancha envidiada por todos, era casi perfecta, grande, con buena grama y excelente sombra, de eso ya no hay nada solo desolación, monte y ruinas.

El lugar donde estaba la cafetería es hoy un monte lleno de matas de plátano, el famoso chuzo de la gorda la dueña y creadora de las mejores papas de Montería consumido por la maleza, un viejo tablero de baloncesto que se reúsa a perderse en el olvido, una cancha de baloncesto en donde no se le ve un solo centímetro de cemento, la maleza se apoderó de ella.

De las guaduas y las duchas de los deportistas ya no queda nada, de la poza que tenía hicoteas, babillas y peces, solo escombros, el consuelo es el recuerdo de los que tuvimos la oportunidad de vivirlo en épocas doradas.

Ya en la parte de adelante del colegio o sea la entrada, podemos observar el mayor crimen ambiental   contra la naturaleza y quizás eso era lo que quería mostrar mi sueño. De los grandes y frondosos palos de mago de paloma ya no queda absolutamente nada, esos mismos que hicieron que más de uno de nosotros saliera escalabrado y el dolor de cabeza del padre Ortiz y León respectivamente, fueron vilmente talados y que decir de esa entrada de ensueño colmada de árboles de Laurel a lado y lado de la entrada que brindaban una gran sombra y pasillo de ensueño, de eso solo quedan los troncos mutilados por el ataque del animal más peligroso de la existencia “El Hombre”.

Estos eran los colores de mi Juancho verde naturaleza
En parte izquierda de la foto se puede observar el crimen ambiental

Tampoco los palos de Teca que sembró el profesor Zining se salvaron, todos fueron cortados, según versiones extraoficiales para hacer una iglesia. Al parecer para conseguir unos ingresos. ¿Será que la curia anda mal económicamente que tenía que cortar esos árboles para hacer una construcción? Radicaremos derecho de petición para saber primero ¿Quién dio el permiso para la tala de los Laureles y los palos de Teca, con qué fin y cual fueron los recursos obtenidos?

Del parque donde jugaban los niños de preescolar solo queda un columpio oxidado y viejo, en la parte de afuera una cartelera que anuncia que ahí queda un CDI de nombre Seminario Juan XXIII, los murales que estaban pintados por los estudiantes que perdíamos artística solo se ve el color blanco a espera de las campañas políticas.

No pudimos entrar a las instalaciones debido que en nuestro colegio hoy sirve de oficinas para una empresa de nombre Konecta, en la que no me dejaron ingresar al lugar donde viví mis mejores años de mi vida.

El Juancho está en ruinas de nuestro Juancho ya queda solo el recuerdo, ojala pueda volver a soñar pero que en el me lo muestre como era antes.    

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