La historia del profesor cordobés Gamaliel, sepultado en cemento en su propia casa

Cerca de 8 horas se demoraron agentes de la Policía e investigadores del CTI buscando el cadáver de Gamaliel Enrique Álvarez bajo una placa de cemento macizo. Tuvieron que echar mano de las hachas y martillos de los Bomberos de Cajicá, Cundinamarca, para destruir la estructura en donde quedó atrapado el cuerpo del respetado y querido profesor de matemáticas y danzas.

Su cédula dice que nació en Ayapel, Córdoba, hace 43 años. Pero él y su familia llegaron al municipio hace décadas, cuando su mamá se convirtió en maestra del colegio San Gabriel. Gamaliel, ingeniero de profesión, se estableció en una casa de fachada azul y de una planta en el barrio Puente Vargas.

“Solía estar en compañía de un hombre, al que le tenía arrendado un predio a dos cuadras. Además de inquilino, se convirtió en una especie de ayudante”, contó un residente del sector.

Pero Gamaliel literalmente se esfumó en agosto. Ni sus estudiantes de ballet clásico ni compañeros de las academias Ballet Tosín e Isadanza Joven Ballet sabían de su paradero.

Y nadie sospechó nada porque todo parecía marchar igual, incluidas las obras y mejoras que adelantaba en el predio arrendado al que llegaban bultos de cemento.

Además, las personas a las que les tenía alquilados un par de parqueaderos recibieron un mensaje de chat en el que el profesor les pedía que consignaran la mensualidad a otra cuenta, porque se había ido de viaje.



Sin embargo, hubo dos episodios aislados que prendieron las alarmas entre sus allegados. Primero, uno de sus vecinos notó que un par de tejas de la construcción que adelantaba Gamaliel corrían el riesgo de caer. Y cuando llamó insistentemente a su celular a alertarlo, nadie contestó.

Luego, una de las mejores amigas del profesor de matemáticas decidió ponerle fin a la incertidumbre y le escribió un chat para que Gama, como le decía, le revelara su paradero.



Y si bien obtuvo respuesta, quien contestó el chat no se refirió a la mujer con el apodo cariñoso que acostumbraba. Y eso unido a la versión que corría de que Gamaliel y su familia estaban esperando una herencia precipitaron la decisión de inspeccionar su casa.

“Estaba intacta y lo único raro era el celular de uno de los inquilinos pegado a una toma cargándose”, aseguró un investigador.

Según el coronel del comando especial de la Sabana Norte de la Policía, Simón Cornejo, dos allegadas al profesor dieron aviso a la estación de Policía de Cajicá sobre la posible presencia del cuerpo sin vida en la casa. De inmediato contactaron a su hermana, Ena Luz, para que autorizara el ingreso.



La hermana notó que en el salón contiguo al jardín que habían habilitado como comedor había algo extraño. Un mesón empotrado en la gruesa placa de cemento estaba más alto de lo que ella recordaba. Después de destruir la estructura apareció el cadáver descompuesto del profesor y bailarín.

“Del salón emanaba un olor fétido, por eso decidimos buscar en el lugar”, dijo el coronel Cornejo.

¿Quién quería matarlo?

El dueño de una ferretería aseguró haberle vendido al trabajador de confianza del profesor algunos bultos de cemento hace un mes y medio. Ahora se indaga si fue el mismo que se usó en la placa.

El cuerpo ingresó a Medicina Legal el 28 de noviembre, pero al cierre de esta edición no se había hecho público el dictamen; aunque se hablaba de una herida con arma blanca a la altura de la garganta.

Lo que sí se estableció es que antes de asesinarlo, le robaron su moto y al parecer otros elementos de valor. Detectives verifican las pocas cámaras de seguridad que hay en el sector.

Otra pista es el atípico comportamiento de un allegado que nunca dio aviso de la desaparición y que, inicialmente, se resistió a rendir declaración ante el CTI.

Las autoridades están escuchando las declaraciones de amigos de la víctima, algunos de la Escuela Colombiana de Ingeniería donde estudió, quienes aseguran que Gamaliel o alguien que se hizo pasar por él les escribió que se había ido de vacaciones a Ayapel. A otros les contestó que se iba para Francia, en donde estudió su hermana.

El miércoles en la mañana, un grupo de investigadores del CTI empezó a rondar el pueblo en busca de respuestas. Visitaron, entre otros, al trabajador de confianza del maestro Gamaliel, que sigue viviendo en el mismo predio que le tenía arrendado, con algunas personas más.

Gente del municipio está aterrada por lo sucedido, al igual que funcionarios de la Alcaldía, en donde el profesor trabajó en proyectos culturales. Algunos de sus excompañeros asistieron a un homenaje que se le hizo a mitad de semana.

‘Que no haya impunidad’

Y, hasta el próximo 9 de diciembre, en la parroquia La Inmaculada Concepción de Cajicá se hará el novenario en memoria de Gamaliel. Su propia hermana, Ena Luz, hizo la invitación a través de sus redes sociales.

“¡Amigo de mi alma, ve a danzar en el cielo! ¡Te extrañaremos muchísimo! Seres humanos como tú, muy pocos. Por siempre te llevaré en mi corazón. Aún no puedo creer esta triste noticia” son algunos de los mensajes de sus amigos. Pero también exigen que el caso no se dilate y que haya justicia.

“Levantamos nuestras voces para pedir justicia, que esto no quede en la impunidad, es un hecho lamentable. Hacemos un llamado a la hermandad y la solidaridad entre vecinos para evitar que la inseguridad se incremente más en el sector”, manifestó en un comunicado la Junta de Acción Comunal de Puente Vargas, el barrio donde ocurrieron los hechos. Y vecinos insisten en que un hombre que rondaba al profesor sigue en el sector “como si nada”.

Fuente: eltiempo.co

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