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OPINIÓN

Microextorsión a comerciantes en Montería; otra ‘pandemia’

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A comienzos de este mes se conoció el informe de Seguimiento a Indicadores de Seguridad y Resultados Operacionales del Ministerio de Defensa en el primer trimestre del año, allí aparece la extorsión como uno de los delitos con mayor incremento en el país, con 3.523 casos denunciados, un aumento del 43 % en comparación con 2022. Estas cifras son a nivel nacional. (Fuente Ministerio de Defensa Nacional)

El informe señala en cuanto a secuestro extorsivo, un registro de 49 casos, un 96% más que en 2022, cuando en el mismo rango de tiempo fueron 25.

Cifras nada alentadoras para el país y el panorama en las regiones no es mejor (tiende a empeorar). De acuerdo con declaraciones del director de Fenalco Córdoba, la extorsión a los comerciantes creció en un 30% y por lo menos a marzo de este año, solo se habían interpuesto 11 denuncias según la Policía. Es en Montería, sin duda, donde mayormente se presenta este flagelo.

Ya se sabe, por ejemplo, que en los mercados los extorsionistas cobran cuotas de 5 mil pesos diarios. Un monstruo de tentáculos largos, que ahora pretende ahorcar a los pequeños comerciantes de la ciudad. Estamos entonces ante una nueva fase del delito; la microextorsión.

Todo indica que sí, Ya no es a gran escala ni al más adinerado. Ahora es contra el tendero, el dueño de un puesto de comidas rápidas o a una señora del mercado, ciudadanos trabajadores y honrados. Esto no es un problema menor, la economía está en riesgo, es el empleo el principal factor de riesgo en esta bola de nieve que terminará afectando también el desarrollo del turismo, entre otros.

Según la Cámara de Comercio, en el departamento hay 21.285 empresas. De estas 10.290 están en el sector comercio y 2.452 en servicio de comida y alojamiento. Adicional del total de empresas, 20.123 emplean entre 1 y 4 personas. Estos datos solo para dimensionar lo urgente que es contrarrestar la expansión de este delito. (fuente Cámara de Comercio)

Lo cierto es que los comerciantes no quieren denunciar, la inseguridad está al acecho. A los estragos de la emergencia del Covid -19 en este sector y de los cuales nuestros comerciantes se han ido recuperando, se le suma esta ‘pandemia’: la extorsión. La seguridad debe ser una prioridad de la institucionalidad.